martes 13 de diciembre de 2011

AFECTIVIDAD Y DESARROLLO HUMANO

(Segunda de tres Partes)
Mtro. Edgard González Suárez

El afecto constituye una necesidad básica del ser humano y, particularmente en el niño, es la base sobre la que descansa su educación y desarrollo. De esta manera el desarrollo afectivo: emociones, sentimientos, estados de ánimo y otras manifestaciones del componente afectivo de la personalidad, tienen una significación crucial en el proceso de formación del individuo. La afectividad constituye un reflejo especial de la realidad objetiva, provocado por los contextos socio-ambientales y, por lo tanto, dependiente de sus propiedades, que expresan en forma de vivencia cotidiana la relación que el hombre establece hacia estos objetos, fenómenos, y personas que lo rodean y proyectan. Estas manifestaciones afectivas –como lo pudimos ver líneas arriba- pueden proceder de estados y procesos internos, y también de lo externo, de la realidad que rodea al hombre. Y aunque la realidad es la fuente de las manifestaciones afectivas, no todo aspecto de la misma provoca vivencias afectivas, sino aquello directamente relacionado con sus necesidades y motivos, presentándose de manera distinta en los distintos sujetos, y adquiriendo diversa intensidad y significación subjetiva para cada quién. El medio externo, el medio social, va a ser lo determinante en la génesis y desarrollo de las vivencias afectivas, que se van a manifestar en el sujeto vía orgánica, funcional, que son el sustrato y correlato fisiológico de lo que sucede en el plano psicológico. De allí que las vivencias afectivas actúen como un termostato de la conducta y por lo tanto, no necesariamente tienen un carácter desorganizador del comportamiento, como pudiera parecerle a algunos, sino de faro y vela mental, de regulador emocional de la conducta. De aquí su importancia central en el desarrollo del niño, y del sujeto en general.

Es decir, las vivencias afectivas tienen dos funciones principales: una señalizadora, que indica la relevancia subjetiva que tienen los objetos y fenómenos de la realidad para el sujeto, y otra reguladora, orientando y conduciendo la actividad del mismo y matizando su actuación.  Señala y regula.

Las manifestaciones afectivas pueden mostrar diversas formas: emociones, sentimientos, estados de ánimo, pasiones, entre los cuales existen estrechas relaciones. Pero además, los objetos y situaciones del medio pueden tener para el individuo un determinado tono afectivo, que hace que un libro sea interesante, un filme aburrido, una persona agradable.
Entre las manifestaciones afectivas y los procesos cognoscitivos existen estrechas interdependencias y relaciones, y de acuerdo con los diversos autores, se han planteado posiciones teóricas diversas, que van desde considerarla como proceso aislado, sin relación alguna entre sí o reduciéndolas a uno u otro polo como sucede en Freud y otros autores; una posición intermedia que los valora relacionados pero con paralelismo e isomorfismo entre ambos procesos, como es el caso de Piaget; hasta plantearla en necesaria unidad, dependencia e interacción causal, tal como se establece en el enfoque histórico – cultural de Vigotski, posición que actualmente va siendo asumida cada vez más por aquellos que estudian la interrelación de los componentes afectivo y cognoscitivo. 

Así nos encontramos una vertiente que describe al desarrollo emocional aislado de los factores cognitivos, donde lo afectivo parte exclusivamente de lo interno y el medio social es prácticamente no tenido en cuenta, y si lo hacen, es solo como actualizadores de lo que está internamente determinado. Desde este punto de vista, lo afectivo está ligado a la satisfacción de las necesidades fisiológicas, y en una combinación de factores genéticos y ambientales.

La segunda vertiente suele inscribir a lo afectivo casi exclusivamente dentro del contexto cognitivo, con poco énfasis en la génesis social, y en la que lo afectivo está determinado por lo interno, y se socializa progresivamente sobre la base de la adaptación al mundo exterior, funcionando el medio también como actualizador de lo condicionado internamente.

Una tercera posición que contempla al niño como ser social desde su nacimiento, y donde lo afectivo, relacionado inicialmente con la actividad nerviosa superior y producto de reacciones orgánicas elementales, va cobrando una naturaleza reflejo -condicionada, ante estímulos vitales que surgen por la interrelación y comunicación del recién nacido con el adulto.

No obstante la aparente divergencia, todas las definiciones de una forma u otra coinciden en considerar a la comunicación afectiva como una forma de interrelación humana, que expresa las relaciones de los individuos entre sí, que se da dentro del proceso de la actividad, y que constituye un elemento trascendental en la formación y funcionamiento de la personalidad, lo que lleva a considerar a la afectividad ya no solamente como un medio de intercambio de información fisio y psicológica entre las personas, sino como una categoría que trasciende todas nuestras actividades.

Desde el punto de vista del desarrollo del hombre no puede verse solo como producto de la interacción de éste con el mundo de los objetos, sino también como consecuencia de su relación con las personas. El sistema de relaciones del hombre como sujeto con el mundo de los objetos no completa el proceso de vida, sino también a través del contacto comunicativo con los otros hombres.

Por tanto la comunicación afectiva es condición indispensable del desarrollo del individuo, y no puede concebirse el desarrollo humano sin la esfera afectiva. Ello hace a la comunicación como la expresión más compleja de las relaciones humanas, donde se da el intercambio de ideas, actividades, representaciones, vivencias, y que constituye un medio esencial de la formación de la personalidad.

De esta manera se destacan tres componentes de la interacción humana: Pensamiento,  lenguaje y afectividad (como una forma de lenguaje no verbal). Estos componentes aunque convergen no significan una identidad, sino una unidad dialéctica, en la que cada función psíquica tiene sus propias particularidades y tareas a resolver, interrelacionándose e influyéndose mutuamente.

Sí esta triple unidad de afectividad, lenguaje y pensamiento constituyen la base del desarrollo humano, y en especial del desarrollo infantil. Es preocupante que en procesos de formación y educación dicha unidad se sabotee o se tienda a desintegrar. A no ser en las primeras etapas de la formación, en los subsistemas posteriores, los componentes van cada uno por su lado, y en educación básica, y sobre todo media y superior, la afectividad se reduce a la vida “privada”; el lenguaje se reduce a una “habilidad”; y el pensamiento, sobre todo el complejo, se reduce a una mera “capacidad”; teniendo en consecuencia una desagregación de esa unidad básica del desarrollo. Nuestra propuesta o apuesta es revertir la tradición pedagógica y buscar reintegrar dicha unidad en todos los subsistemas escolares.

martes 8 de noviembre de 2011

EL CLIMA SOCIO-AFECTIVO EN EL AULA



EL CLIMA AFECTIVO EN EL AULA

12º Congreso Internacional de Pensamiento Crítico[1]

Mtro. Edgard González Suárez[2]



El marco socio-histórico donde se cultiva la preocupación por un Aula Socio-afectiva esta directamente ligado al clima de violencia que prevalece en México, a la enorme desorientación de la juventud, al desastre educativo en el país y a la  falta de un proyecto nacional que reivindique al sujeto dentro del proceso educativo y encauce las energías de los mexicanos.

El debate nacional acerca de la falta de oportunidades de los adolescentes y jóvenes, de la crisis de identidad estudiantil, la sobreexposición del “estudiante” a una variedad diversificada de distractores y a sus repercusiones más negativas (desanimo, desmotivación, rebeldía, violencia intra-escolar, abandono escolar, etc.) dentro del sistema educativo, han creado hoy la coyuntura para  promover y favorecer la dimensión afectiva dentro de las aulas. Proceso por demás abandonado y ninguneado en los nuevos y antiguos modelos educativos. El difícil y complejo proceso educativo en México nos permite insistir en promover, desde el trabajo docente, las habilidades y competencias socio afectivas, que están estrechamente ligada  al  proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del aula,  donde el binomio educativo no solo supone la planeación de una asignatura, el manejo de contenidos, técnicas de enseñanza, y/o de sesudos diseños didácticos, si no donde las habilidades afectivas que emplea el docente juegan un papel relevante y fundamental tanto en la promoción de un clima aúlico favorable para el aprendizaje, como  también como centro de la estabilidad personal y grupal de los participantes. La crisis social y moral por la que atraviesa nuestro país, nos impone reflexionar sobre el conjunto del proceso educativo, ir más allá de lo curricular  e interesarse cada vez más por las necesidades afectivas del estudiante y las competencias afectivas del docente dentro de los espacios escolares (en todos sus niveles). De esta manera suponemos podría  beneficiarse el rendimiento escolar y propiciar mejores ambientes para el logro de los aprendizajes. Por lo tanto es elemental que el cuerpo docente reflexione acerca de la importancia de la afectividad, como un elemento básico en la construcción de ambientes áulicos propicios, para que con ello se logre un beneficio integral de la meta principal dentro de las aulas: el aprender a ser y a convivir de nuestros alumnos.

Esta exposición busca, que los docentes desarrollen y promuevan algunas competencias afectivas (empatía, interacción personalizada, colaboración y cooperación, y proximidad y respeto) que incidan dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, como una dimensión estratégica para el buen desempeño docente,  además de “construirlo” como un  objeto de estudio que vale la pena investigarlo con una mayor profundidad.  Hace muchos años los psicoterapeutas demostraron que la ausencia de emociones o falta de afectividad en la vida del ser humano, sobre todo en los primeros años de vida, puede conducir a la persona a grandes desequilibrios y profundas perturbaciones en la personalidad. Hoy, psicólogos, biólogos, sociólogos y antropólogos han mostrado que el camino para el éxito no es acumular conocimientos, sino desarrollar habilidades para relacionarse con los demás (habilidades socio-afectivas); la certificación y la competencia por los promedios y las calificaciones han dejado desnudos cada vez más a quienes piensan que “aprobar” exámenes o grados, es sinónimo de éxito vital. “Cumplir” la tarea y esforzarse por seguir las “instrucciones” no significan nada sin el desarrollo de habilidades socio-afectivas en nuestros estudiantes. La violencia cotidiana tiene a la población con los pelos de punta, la ansiedad, el temor, la desconfianza, la angustia, son cosa de todos los días. ¿Cómo puede un niño concentrarse en sus clases, si vive  balaceras por todas partes de la ciudad? ¿Cómo puede un adolescente verse motivado a ir a la escuela, si ésta no le ofrece nada a cambio para su vida? ¿Cómo puede un maestro concentrarse, planear sus clases, facilitar el aprendizaje, si sabe que sus hijos andan en la calle, que él mismo puede ser objeto de la violencia criminal, o enterarse de que sus vecinos han sido presa de extorsiones o amenazas cumplidas? ¿Cómo saber controlar, manejar y/o promover la afectividad dentro del aula, en un marco socio-contextual, marcado por la violencia cotidiana? Éstas son algunas de  las preguntas que me inspiraron a escribir este artículo, el cual cubre un área amplia referida a las emociones, sentimientos, estados de ánimo, pasiones, creencias, actitudes y valores que influyen en la estabilidad y buen desarrollo del ser humano. Sentidos y emociones crean la esfera afectiva  y permiten al individuo reconocerse como vivo  y con capacidad para comunicar todo tipo de sentimientos: ira, vergüenza, tristeza, odio, amor, celos, rabia, venganza, pasión, temor, envidia, miedo etc. Los sentimientos también son una construcción social, es decir; influye el contexto socio-cultural, dónde está inmerso cada individuo, sus valores, su status social, sus niveles de información y educación etc. Así como la forma de relacionarse, de disfrutar, de convivir, de sentir, y en resumen de interactuar. No está demás en señalar que nuestra perspectiva de la afectividad, es una perspectiva sociocultural e interaccionista. De ahí nuestro interés por reconocer la importancia de la afectividad en cualquier intercambio interpersonal y grupal.





Ponce, Puerto Rico.

4 de Noviembre de 2011





[1] Extracto de la Ponencia Presentada por el autor en el 12º Congreso Internacional de Pensamiento Crítico y Creativo realizado en la Ciudad de Ponce, Puerto Rico. Primera de dos partes. Noviembre de 2011.
[2] Sociólogo por la UNAM. Maestro en Comunicación por la Universidad Veracruzana. Catedrático de Tiempo Completo en la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana. Correo electrónico: cicades@hotmail.com

viernes 26 de agosto de 2011

LOS MARCIANOS LLEGARON A VILLA DEL MAR

VÉRTICE POLÍTICO
Edgard González Suárez/26/AGO/2011


LLEGARON LOS  MARCIANOS A VILLA DEL MAR

Cual narración literaria, o película surrealista, el jueves 25 se vivió uno de los fenómenos comunicacionales y sociológicos más interesantes de los últimos tiempos en Veracruz. Desde las 9 de la mañana, un espectacular uso de los celulares, radios y de los sitios sociales como facebook y tweter, crearon el pánico colectivo más impresionante que se haya vivido en la ciudad. Los mensajes aseguraban granadazos dentro de escuelas, balaceras a las afueras de las mismas y levantones de estudiantes, niños y jóvenes, lo que generó que más de 100 mil personas se movilizaron (al mismo tiempo) a las escuelas a “rescatar” a sus hijos.
El fenómeno puede observarse desde una óptica comunicacional, como por ejemplo, la capacidad y credulidad de los mensajes por celular, para lograr que en menos de una hora, la gente abandonara sus trabajos, las madres, sobre todo, corrieran al borde la histeria y la preocupación hacia las escuelas para exigir a los directores y maestros la entrega de los niños. Era impresionante, a un servidor, le llegaron no más de 25 mensajes en 4minutos y alrededor de 15 llamadas telefónicas en un lapso similar. Muchas preguntaron qué pasaba, y si sabía algo acerca de presuntos ataques a las escuelas primarias; muchas más aseguraban que las escuelas –la Azueta, el Ilustre, el CETMAR, el Colón, el Rugier, la ETI 26, algunos jardines de niños en las brisas y Río Medio- estaban bajo un ataque del crimen organizado.
Pero también tiene tintes sociológicos, la clase media, portadora de los teléfonos inteligentes, quedó lívida y muda, pero dando instrucciones a otros para reaccionar a la alerta; pero también los trabajadores, desinformados e incrédulos del ausente gobierno, salieron a las calles desaforados, rumbo a las escuelas, gritando y llorando, para pedir a sus hijos. Las principales calles y avenidas de la ciudad, Díaz Mirón, Boulevard, Allende, Bolívar, Juan Pablo II, Américas, Martí, Matamoros, España, Costa Verde, Urano, Av. Veracruz, Xalapa, y Cuauhtémoc, quedaron atascadas y reflejaban un tráfico inusual y desesperado.
Ni la delegación de la SEV, ni la propia Secretaría, ni los Municipios y mucho menos el Gobierno Estatal, dieron muestras de interés, sensibilidad o siquiera preocupación por la alarma social. Nuevamente, la ciudadanía rebasó al Gobierno, para quien “no pasa nada” en Veracruz, y los “operativos” siempre son exitosos y coordinados con las fuerzas federales. Las autoridades, todas ellas sofisticadas en su verborrea para ocultar la verdad, fueron exhibidas en su incapacidad para hacer frente, no a un ataque del crimen organizado, sino a una ciudadanía desinformada,  llena de pánico y temerosa de las vidas de sus hijos.
A las 11:35 fue evacuado el Ilustre Instituto Veracruzano, por ambas puertas, sus vecinas las facultades de pedagogía, comunicación, contaduría y educación física de la Universidad Veracruzana, fueron evacuadas, sin el menor protocolo o seguridad para los propios alumnos. De pronto una ola humana de jóvenes invadieron el boulevard Ruiz Cortínez,  y de inmediato corrió el rumor, hubo una balacera dentro del Instituto, y el pánico se apoderó de las autoridades universitarias.
El miedo se apoderó de la ciudadanía, los celulares dejaron de funcionar, no había transporte, no había taxis, filas de estudiantes por las avenidas o pequeños grupos en las inmediaciones de las escuelas, que no daban crédito, y solo atinaban a hacer llamadas por celular. Pero así, sin más, fueron expuestos a las calles y avenidas, que supuestamente enfrentaban balaceras por doquier.

Los marcianos llegaron ya…y llegaron bailando… en helicópteros. 
El fenómeno muestra varias aristas que entender, la primera, la gran capacidad de movilización de las Redes sociales y lo útil y prácticos que son los llamados smarthphone; armas secretas de la ciudadanía que han mostrado su fuerza, para romper cercos informativos, como quedó claro, recientemente,  en las movilizaciones masivas en Oriente Medio y Europa, o en los EEUU, en la última elección presidencial, y el jueves pasado, ver para creer, en la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río. Por otro lado, dejó en claro también la responsabilidad y fragilidad ética del uso y abuso de estas tecnologías.  La supuesta información nunca existió. Si todo mundo tenía su celular activo, ¿Por qué nadie saco una foto?, ¿Por qué nadie subió a la red una evidencia, un video?
Pero preocupa más la actitud a nivel de la conciencia y del realismo que  fue inhibido de inmediato. Nadie daba crédito a las informaciones contrarias, “NO HAY TALES BALACERAS”, “NO HAY ESCUELAS ATACADAS”, “NO SE ESTAN LLEVANDO NIÑOS DE LAS ESCUELAS”, nadie, en general, abrió un espacio para la duda, el análisis  y la reflexión. Personalmente asistí a la Secundaria José Azueta y a la primaria del Colegio Cristóbal Colón. Las autoridades y  los jóvenes aseguraron que en sus escuelas no había pasado nada, que solo estaban entregando a los niños porque sus padres estaban afuera pidiéndoselos llevar.  
Los “ilustrados”, quizá con más moderación, pero también hicieron llamadas para que sus esposas, trabajadores, choferes o familiares pasaran por sus hijos a las escuelas. Los trabajadores vivieron el carrusel informativo con angustia y desesperación.
Los veracruzanos del puerto y la zona conurbada no solo están sensibles, sino choqueados por las recurrentes y cercanas balaceras y ajusticiamientos. Apenas el martes 23, un comando había ejecutado a un hombre frente a una taquería y frente a un destacamento de la escuela naval que resguarda el museo y la funeraria Naval, en pleno centro de la ciudad y plena luz del día. La violencia y enfrentamientos del crimen organizado y las fuerzas federales, se cuentan casi por día, desde hace más de tres meses, los muertos y desaparecidos se cuentan por cientos en la ciudad. Los patrullajes militares y navales, si bien apoyados por la población, dejan una estela de miedo y vulnerabilidad en la ciudadanía. Los vuelos rasantes de los helicópteros, con francotiradores apostados, nos hacen ver lo frágiles que somos. La gente, los ciudadanos de a pie, no creen en los reportes oficiales, a la versión oficial de que “no pasa nada” o “todo está bajo control”, se lo llevo la balacera frente a una plaza, las persecuciones por las calles de las colonias más populares, los ejecutados o levantados de la cuadra, los tiroteos en calles concurridas. Con los medios amordazados y otros amenazados, la población tomo la comunicación en sus manos.
Los promotores del pánico social no son los “tweteros”, sino el Gobierno débil, ausente de los verdaderos problemas de la ciudad, distante de sus gobernados, sin comunicación social con la ciudadanía, sin operación política en la principal ciudad del estado, sin credibilidad, ni legitimidad, sin vocación de autoridad. En menos de tres horas, la Procuraduria Estatal afirmó: "Tenemos detenidos a dos ciberterroristas, causantes del pánico", uuuy¡! Puro autoritarismo.

lunes 1 de agosto de 2011

LA PRENSA VERACRUZANA BAJO SOSPECHA


Después del terrible hallazgo del cuerpo sin vida de la Señora Yolanda Ordaz, reportera del periódico NOTIVER, una ofensiva mediática desde este medio de comunicación se centró en la persona del Procurador del Estado, Reynaldo Escobar Pérez, toda vez que éste, en conferencia de prensa, a escasas horas del hallazgo, había asegurado que el crimen de la periodista no estaba relacionado con su actividad profesional, lo que dejaba en la mente de los lectores y de varios periodistas de la localidad, que tal vez era consecuencia de sus relaciones con el crimen organizado. Yo me pregunto, existen pruebas contundentes de esa supuesta relación? Me imagino que si el periódico fue hasta el extremo de pedir la renuncia del Procurador y hacer una apología de la víctima, de la eficiencia y calidad profesional de la fallecida, mucho me temo que el periódico esta seguro que sus reporteros, fotógrafos, jefes de guardia, jefes de sección, etc. están libres de toda sospecha. Pero es más seguro aún que el Procurador tenga elementos fundados y contundentes para desenmascarar a quienes fingen ser reporteros y profesionales de la comunicación, y en la soledad de sus meditaciones, acceden a hacer favores -de cualquier tipo- a la delincuencia organizada, a cambio, muy seguramente de dinero producto del trafico de drogas. 
O en el peor de los casos, obligados por las circunstancias y todo tipo de presiones, a expensas de su vida o la de su propia familia. Y sin que ninguna autoridad pueda garantizar la más mínima seguridad.





La confrontación entre el periódico y el Procurador solo debiera tener un desenlace para la ciudadanía, la verdad del suceso, la verdad sobre el grado de penetración del crimen organizado en la Prensa escrita y la electrónica, la verdad sobre la vorágine de violencia que vive nuestra ciudad.
De otra manera, ni el periódico, ni el Procurador, tendrán la mínima credibilidad y para desfortuna de los ciudadanos, ambos serán parte del estercolero en que han convertido a la democracia veracruzana.  

viernes 17 de junio de 2011

JAVIER SICILIA Y LA CARAVANA DEL DOLOR




ENRIQUE KRAUZE.

POR QUÉ APOYO A JAVIER SICILIA

15 DE JUNIO DE 2011

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A Francisco Segovia (Proceso 1805) le extraña mi adhesión al Movimiento que encabeza Javier Sicilia. No sé de dónde saca que, al hacerlo, pongo “mis barbas a remojar” por el influjo de los movimientos en el mundo árabe; o dónde leyó “acusaciones” mías a Sicilia; o por qué cree que mis artículos sobre Sicilia, publicados en Reforma, pretenden traer “agua al molino panista”. Sus elucubraciones no tienen que ver con mis ideas. No hay misterio en mi apoyo a Sicilia, y le explicaré por qué.

Apoyo a Javier Sicilia, en primer lugar, por solidaridad con el amigo en su dolor. Lo que ha vivido Javier es, sin hipérbole, una tragedia bíblica. Pero Sicilia está reescribiendo por su cuenta, con su vida y su ejemplo, el Libro de Job. Aquel personaje a quien Dios privó de sus hijos volteó su ira contra Él. En cambio Sicilia, sacando fortaleza de su fe –que es la fe fundadora de la espiritualidad mexicana– ha convertido la ira en acción cívica. Tengo claro que ni siquiera Sicilia, con su genuina alma franciscana, puede cerrar los ojos a la existencia del Mal, muchas veces irreductible. Pero entre el Bien y el Mal hay una amplísima zona gris. Creo que su palabra y actitud han movido muchas conciencias en esa zona, y moverán más.

Apoyo a Javier Sicilia porque la respuesta a su llamado ha sido espontánea, libre y muy sustancial. En unas semanas ha logrado un sólido liderazgo. No hay acarreos en quienes lo siguen y escuchan: hay un conglomerado social que está “hasta la madre” y ha decidido nombrar a sus muertos, externar su crítica a la política gubernamental (apresurada en su origen, irreflexiva en su estrategia, ineficaz en su desempeño) y buscar vías alternativas para encarar el estado de pasmo, temor y postración que él ha llamado de “emergencia nacional”.

Apoyo a Javier Sicilia porque creo que su Movimiento busca el fortalecimiento y la articulación de la sociedad civil. Sin esa participación no podremos recobrar la paz en las calles y las conciencias. La sociedad civil debe encontrar cauces de organización y expresión, y debe llamar a cuentas a los poderes, a todos los poderes: institucionales, partidarios, fácticos, mediáticos, empresariales, sindicales, eclesiásticos, etcétera.

Apoyo a Javier Sicilia porque creo que finalmente concebirá una posición realista frente al inmenso poder de la delincuencia organizada y el universo de lo ilícito. Proceso documentó en su número pasado muestras visuales y documentales irrefutables sobre la naturaleza de ese mundo. Encarna el Mal, y frente al Mal no hay tregua posible. Javier Sicilia deberá encontrar una narrativa política y moral sobre ese tema. Confío en que lo hará.

Apoyo a Sicilia porque su Movimiento se inscribe en una corriente de anarquismo cristiano que proviene de Tolstoi (inspiración de Gandhi), con la que siempre he simpatizado. Su estirpe es la de Iván Illich, aquel original pensador que vivió entre nosotros y cuyas obras nos dejaron una crítica perdurable a las desmesuras, convenciones, cegueras y torpezas de nuestra sociedad. Esa corriente se vincula con un sector de la izquierda mexicana que no proviene del tronco comunista sino comunitario, cuyas raíces se fortalecieron a partir de los años sesenta. Aunque la corriente cristiana de Sicilia es muy crítica de las posiciones liberales –las mías propias–, también es sensible a la diversidad y respeta la pluralidad. Con ella se puede dialogar, con ella se puede construir.

Apoyo a Sicilia porque creo que su Movimiento puede convocar a la reflexión nacional sobre el tema de la criminalidad en el plano teórico y las ideas prácticas. Es preciso repensar las raíces de nuestro actual predicamento y sus derivaciones filosóficas y jurídicas. Y es necesario también tener ideas concretas, discurrir acciones (simbólicas, jurídicas, mediáticas) que tengan un impacto profundo en México y, sobre todo, en Estados Unidos: nuestros muertos financian sus adicciones.

Apoyo a Javier Sicilia por un acto de coherencia elemental. Así apoyé al doctor Salvador Nava en la tenaz lucha cívica que desarrolló durante más de tres décadas contra el torvo caciquismo del PRI en San Luis Potosí. La Marcha de Sicilia, con la imagen de Juanelo en su camiseta, me recuerda esa otra Marcha de Nava, enfermo terminal pero lleno de esperanza democrática, a la Ciudad de México. Fue un honor estar con don Salvador. Es un honor estar con Javier. l

lunes 13 de junio de 2011

LA FILTRACIÓN


VÉRTICE POLÍTICO
Edgard gonzález Suárez/13/JUN/2011

LA FILTRACIÓN

La filtración, bien calculada para el viernes pasado –día de la movilización universitaria- a la prensa, de las líneas de investigación que la Procuraduría del estado tiene en relación al homicidio del profesor José Luis Martínez Aguilar logró su objetivo: desmovilizar, amedrentar y aislar el apoyo y simpatías de los universitarios hacia el docente y sobre todo a la pretensión de algunos por hacer activismo con este estandarte. Aún así, la marcha del viernes y la protesta a fuera de las escuelas no pudieron ser impedidas.
El cálculo fue correcto y de ahí el revire del rector, quien esa misma semana, según datos periodísticos, ofreció  al Gobernador del Estado el honorífico cargo de presidente de la fundación de la Universidad Veracruzana.
Hasta ahora no hay avances, por lo menos públicos, de las investigaciones del crimen. Hay filtraciones que lejos de esclarecer el suceso, solo han alimentado un mar de dudas y de sospechas sobre los acontecimientos y sobre la vida privada del profesor.
Si el estilo de vida del profesor fue la causa de su desgracia, esta debe ser aclarada con toda precisión, toda vez que despejaría la incertidumbre y, en menor medida, el dolor y la rabia para una parte de los universitarios; pero al mismo tiempo, no deberíamos dejar de clamar para que se  atrape a los culpables, ya que no basta con generar una sospecha y una condena moral sobre la conducta del profesor, porque ahora resulta que “él se lo busco”, o “se lo merecía”, o peor aún,  como alguien me dijo en los pasillos de la universidad, “sabíamos que así podría terminar”. A la exitosa condena moral deberían acompañarla las respectivas detenciones de los culpables. El trabajo de la Procuraduría no se limita a “elaborar” una teoría del crimen, sino a presentar la verdad, con evidencias contundentes y la presentación de los culpables ante la justicia.
De tal suerte que si la Procuraduría no informa sobre la verdad del caso y detiene a los responsables, la presión sobre el rector, la filtración de supuestas líneas de investigación y la enorme presión del gobierno sobre la prensa para impedir que saliera a  luz pública los motivos de las manifestaciones del viernes, y sobre todo, el despliegue policíaco –con metralletas en mano- sobre la marcha en Boca del Río quedarán como una burda mascarada para impedir a los universitarios expresar su dolor, hacer activismo y manifestarse en contra de la violencia y la inseguridad en el país.

miércoles 8 de junio de 2011

UNA PERDIDA MUY SENTIDA




No sabemos que pasó, y quizá no quisiéramos saberlo.
Para todos es una desgracia y una pérdida irreparable.

La violencia descontrolada,  la impunidad   declarada, 
la ineficiencia gubernamental frente a la delincuencia
 han creado  un estado de zozobra e 
incertidumbre para todos.

Al compañero de trabajo, al profesor, al educador…
La educación veracruzana pierde a un profesional y a un
hombre dedicado a su transformación…
descanse en paz.