miércoles, 14 de junio de 2017

Rearticular fuerzas y discurso

REARTICULACIÓN DE FUERZAS DE CARA AL 2018
Mtro. Edgard González Suárez
(Unión Popular Veracruzana)


¿Existe consenso o no, en el país, acerca del agotamiento del neoliberalismo? Evidentemente que no. El régimen y sus aliados consideran que el modelo neoliberal sigue ofreciendo el mejor esquema de estabilidad económica y social para el país. Los neoliberales habían logrado, en menos de 8 años, articular un proyecto y un programa que nos conducía inexorablemente a la integración económica con la economía internacional, previas reformas estructurales. El PRI y sus aliados parlamentarios, PAN-PRD, PANAL, Encuentro Social, PVEM, etc. Dejaron constancia de que un “Pacto por México” sería el mejor motor y equilibrador del conflicto social en el país.
El regreso del PRI en el 2012, significó también un acuerdo tácito con los grandes empresarios del país para apoyar su propuesta y legitimar el nuevo consenso político-parlamentario que detonaría el “desarrollo del país”.
Sin embargo, casi desde el primer día de la administración actual, hubo desacuerdos y disensos, no solo por el tema electoral, y el empuje del “Pacto por México” con los distintos grupos parlamentarios, sino porque se abrió una zanja política entre las distintas fuerzas sociales del país. Para la izquierda social, académica, estudiantil y popular, el proyecto de reformas de Peña Nieto, no solo no eran la solución a los graves problemas del país, sino que venían a agravarlos, teniendo severos impactos laborales (reforma energética), salariales (educativa), comerciales y financieros (deuda externa, caída del mercado interno, nula recaudación, etc.). Pero lo que vino a profundizar la crisis del modelo neoliberal, no fue su fracaso operativo, sino la abrumadora corrupción generada por los ilícitos negocios internacionales que se derivaron de la venta de la energía, de la educación, de la parálisis de las telecomunicaciones, de los ensayos de la judicial, de la limitada reforma hacendaria, y de casi, prácticamente, todo contrato generado tanto en el Gobierno Federal, y sobre todo, los Gobiernos estatales. La vida suntuosa y faraónica de la clase política, alejada de la las condiciones de vida de la población, viviendo (ya no vacacionando), en el extranjero, dejaron a plena vista, el enriquecimiento de la clase intermediaria y la extrema corrupción que esto genera en todos los niveles de la administración pública. Para ganar la lealtad y la secrecía en cualquiera de las agencias del gobierno, los titulares y burócratas profesionales dejaron que todos se sirvieran a sus anchas. La corrupción fue inocultable.
Por otro lado, la violencia y la inseguridad siguió siendo el tema más descontrolado del Gobierno Federal. No solo hablamos de los diarios y múltiples enfrentamientos entre las bandas criminales del narcotráfico, sino de desapariciones, fosas clandestinas, trata de blancas y hasta asaltos bancarios y robo de autos. Y para rematar, la violencia y criminalidad del régimen en contra de la población desarmada: autodefensas, indígenas, ambientalistas, periodistas, y por supuesto, Ayotzinapa y Tlatlaya. La peor crisis de los Derechos Humanos de los tiempos recientes.
A la imagen internacional de México y su régimen, se añadieron los tumbos de la globalización y su urgente respuesta, cerrar las fronteras y dejar de “favorecer” a los integrantes más desaventajados de los bloques regionales, los cuales, según dichos de los países hegemónicos, viven de la corrupción, no producen nada, y están al borde del precipicio financiero.
Para agudizar las tensiones, el escenario internacional, dominado por una migración descontrolada por la guerra impuesta en Medio Oriente, por una resistencia y ataque de grupos fundamentalistas, y por la rearticulación de un proyecto islámico, radical, fuertemente armado(conformado por árabes y mercenarios), que le hace el juego a las potencias occidentales, a quienes obedece, por los enormes flujos financieros y apoyos logísticos que recibe.
Pues una cosa es clara, no hay consenso sobre las posibilidades actuales del Neoliberalismo, el régimen se debilita, no ha podido realizar ni una sola de sus promesas. Ha perdido el discurso, la credibilidad, la confianza. Se defiende en manipulación mediática y el control sobre los aparatos electorales y judiciales del país. Cada vez hay más escepticismo sobre sus aparentes bondades, los trabajadores se desencantan, los empresarios empiezan a apostar a otros escenarios. El PRI no tiene apoyo popular, “ganar” elecciones con porcentajes tan bajos (22, 28, 32%) solo significa que el PRI vive de la compra del voto. El PRI no convence a nadie, no motiva, no presenta expectativas saludables, positivas para los sectores sociales. El PRI simplemente se mantiene, sin hegemonía, sin consenso, sin apoyo popular. Por más que quieran vender, a través de la propaganda, que el PRI está renovado, la verdad es que se encuentra con enormes fisuras a su interior.
Es este escenario el que se presenta a la Izquierda, quien no ha sabido “colarse” en esas fisuras, o más bien, sacarle mayor provecho. El régimen se cierra y forma un bloque casi inexpugnable, donde los ciudadanos están excluidos, desorganizados, sin ánimos, desencantados y dispersos.
La idea y el consenso de que el neoliberalismo está agotado crece, y crece en las comunidades, en las colonias, en los barrios, en las escuelas. Y lo que la izquierda no ha sabido es como generar un discurso alternativo, llamativo, fresco, capaz de “representar” a la diversidad social. Y esa es la tarea de la izquierda. No de un hombre ni de una agrupación política, es tarea de todos.
A MORENA el régimen la acusado de sectaria, mesiánica, autoritaria (el diablo avisando que ahí bien el diablo), la ha colocado a la defensiva y ha propiciado la ruptura con el PRD (que abandonó la izquierda hace varios años). La tiene sin discurso. Urge una rearticulación de fuerzas de cara al 2018.
Morena tiene razón de no aliarse con el PRD. La dirigencia nacional del PRD la controla una corriente (los chuchos), que no tienen el menor interés tampoco en aliarse a Morena, su política desde hace casi 8 años es y ha sido, buscar una "Alianza" estratégica con el poder en turno para "reformar" al país, y por esta vía -institucional- parlamentaria, lograr mejorasen las clases populares...
En otras palabras, ser garantes de que el neoliberalismo y la globalización no desquebrajen en demasía el poder adquisitivo de los trabajadores, el empleo y sus condiciones de vida. En este sentido, la dirigencia del PRD, se asumen como una izquierda "razonable" y "moderada", NO populista -ya que aceptan el juego de la globalización- y democrática por qué aceptan las reglas del juego, impuestas por los globalizadores también. Este es el objetivo político del PRD, y aquí es precisamente la ruptura estratégica con el proyecto político de Morena.
Morena sostiene que el. Neoliberalismo y la globalización están agotados, no respondieron a las expectativas de calidad de vida de los trabajadores, y las reglas del juego nacional e internacional las definen las potencias económicas, EEUU, Alemania e Inglaterra. De esta suerte que aceptar las "reglas del juego" neoliberal es aceptar las limitaciones de soberanía que imponen las potencias y el enganche de la producción nacional al mercado internacional, que hasta la fecha ha dejado al país en un promedio de crecimiento de 0,12% hasta 2,04%, es decir, el crecimiento del país (cuando ha crecido) es tan pequeño y exiguo que prácticamente no alcanza para resolver ninguno de los problemas del país.
Con esta posición política es claro que MORENA no puede aceptar "sumarse" o "aliarse" al PRD, el cuál es de hecho, un partido ¡¡neoliberal!! 
Por eso, aunque puede tener todas las limitaciones que queramos verle, pero Andrés Manuel tiene razón al rechazar una alianza con el PRD, quien debe aceptar romper con los neoliberales es el PRD, que como ya vimos en el EdoMex están bien atornillados a la maquinaria de Peña-Videgaray...
Así que no hay soberbia, ni mezquindad en AMLO –insisto, tiene otros defectos- pero hay un claro análisis y diagnóstico de la situación, y una caracterización muy nítida del proyecto político del  PRD y su política de alianzas electorales.
Por esto, la izquierda –no solo Morena- debe urgentemente rearticular un discurso y un programa de cara al 2018, deberá enfrentar la maquinaria propagandística del régimen, y por supuesto éste lo obligará a aislarse y a mostrar sus peores defectos políticos. La Izquierda debe rearticularseen torno a un discurso y a un programa que recoja las necesidades de las clases populares y la conviertan en eje articulador de la ofensiva política.  Desde abajo, desde lo local y lo regional, difícil y complicado organizar y organizarse, pero indispensable para para intentar romper la hegemonía electoral del PRI-PAN-PRD....la electoral, por qué la hegemonía ideológica ya la perdieron, ya perdieron el discurso, la credibilidad, el consenso...pero mantienen el control jurídico y electoral del juego interno...
Su búsqueda de Alianzas será con "otras fuerzas" y otros "precandidatos"...

jueves, 8 de junio de 2017

CLIMA INSTITUCIONAL

El Clima Institucional (Conceptos).
YOLANDA MAXIMILIANA PÉREZ HUAMÁN
LIMA – PERÚ (2012)

Las definiciones de clima en las organizaciones son numerosas y variadas. Según Alves (2000): El clima es el resultante de la percepción que los trabajadores realizan de una realidad objetiva. Un buen nivel de comunicación, respeto mutuo, sentimientos de pertenencia, atmósfera amigable, aceptación y ánimo mutuo, junto con una sensación general de satisfacción, son algunos de los factores que definen un clima favorable a una productividad correcta y un buen rendimiento (p.124).

El clima institucional en las instituciones educativas será la resultante de la percepción de lo que los docentes viven y sienten de la organización. Asimismo, Dessler (1993, citado por Sandoval, 2004) plantea que “no hay un consenso en cuanto al significado del término, las definiciones giran alrededor de factores organizacionales, puramente objetivos como estructura, políticas, reglas, hasta atributos percibidos tan subjetivos como la cordialidad y el apoyo” (p. 83). Según Martin (2000) Indica que “el clima institucional o ambiente de trabajo en las organizaciones constituye uno de los factores determinantes y facilitadores de los procesos organizativos y de gestión, además de los de innovación y cambio. Este es, el espacio en el que confluyen los miembros de una institución educativa y a partir del cual se dinamizan las condiciones ambientales que caracterizan a cada escuela” (p.103).
Por su parte Alvarado (2003) dice que clima “es una percepción que se tiene de la organización y del medio ambiente laboral y consiste en el grado favorable o desfavorable del entorno laboral para las personas que integran la organización” (p.95). Pintado (2007), menciona que “el clima refleja los valores, las actitudes y las creencias de los miembros, que debido a su naturaleza, se transforman a su vez, en elementos del clima” (p.187). Piero (2004) “el clima organizacional como el medio interno o la atmósfera psicológica característica de cada organización” (p.127). Se puede mencionar que el clima organizacional se relaciona con la moral y la satisfacción de las necesidades de los participantes y puede ser saludable o enfermizo. Sandoval (2001), sostiene que: Si el clima de una institución educativa se expresa en las formas de relación interpersonal y de mediación de conflictos entre directivos, maestros y alumnos, y en las maneras como se definen y se ejercen las normas que regulan dichas relaciones, la formación en valores requiere de espacios, procesos y prácticas donde la mediación positiva de conflictos, la participación en la construcción de normas y la no discriminación por ningún tipo de motivos, constituyan el clima de una institución educativa (p.34).

Por su parte, Farjat (1998) dice que: “la palabra clima se refiere más a lo perceptual, a la atmósfera en que se desenvuelven las personas que están en un ambiente físico determinado” (p. 68). Asimismo, Viñas (2004) menciona que “el clima institucional está considerado como uno de los elementos centrales de la calidad de un centro educativo. Por tanto, trabajar por la mejora del clima escolar es trabajar por la calidad de una forma directa” (p. 21). También, es importante el aporte de Chiavenato (2009) quien considera que el clima institucional se refiere al ambiente interno existente entre los miembros de la organización, es favorable cuando proporciona satisfacción de las necesidades personales y la elevación de la moral de los miembros. Fox (1973, citado en el Centro de Investigaciones y Servicios Educativos, 2007), considera que: El clima de una escuela resulta del tipo del programa, de los procesos utilizados, de las condiciones ambientales que caracterizan la escuela como una institución y como un agrupamiento de alumnos, de los departamentos, del personal, de los miembros de la dirección. Cada escuela posee un clima propio y distinto. El clima determina la calidad de vida y la productividad de los profesores y de los alumnos. El clima es un factor crítico para la salud y para la eficacia de una escuela. Para los seres humanos, el clima puede convertirse en un factor de desarrollo (p. 5).
Según estas definiciones, se puede mencionar, que el clima institucional es un concepto amplio que abarca la forma en que los actores ven la realidad y la interpretación que hacen de ella, es de suma importancia para la organización. Sin embargo, estas percepciones dependen en buena medida de las actividades, interacciones y otra serie de experiencias que cada miembro tenga de su institución. De ahí que el clima institucional refleje la interacción entre características personales e institucionales. Características generales del clima institucional. Hay muchos investigadores que han aproximado sus conceptualizaciones a aspectos más específicos, características generales, que de una u otra manera revelan una noción de lo que es clima institucional. Robbins (1990) menciona que “clima es el conjunto de características objetivas de la organización, perdurables y fácilmente medibles, que distinguen una entidad laboral de otra” (p.35). Por otro lado Chiavenato (2009) manifiesta “el clima organizacional es la calidad o la suma de características ambientales percibidas o experimentadas por los miembros de la organización” (p.261). Por lo cual se tiene que tener una idea clara de clima institucional, ya que es un factor fundamental en la vida de las organizaciones y procurar su edificación representa una ruta al progreso, ya que depende y afecta a todos y a cada uno de los miembros que la conforman, como: los alumnos, padres de familia, docentes, personal administrativo, personal de servicio y directivos.

Asimismo, Silva (2001) manifiesta que el clima institucional es el ambiente que se respira en una institución y obedece a un conjunto de características permanentes, que describen una organización a partir de las vivencias cotidianas de sus miembros. Podemos decir que el clima institucional dentro del sistema educativo constituye un indicador de calidad, muy pertinente y necesaria para ser analizado en un sistema organizacional donde varios grupos de personas se relacionan e interactúan entre sí. Para determinar las características que identifican el buen clima agradable y positivo que permita desarrollar los objetivos estratégicos, es fundamental definir también lo que se entiende por convivencia.
Según los estudios realizados por la CEPAL (1999, citado por Silva, 2001) dice que: Los factores que favorecen el clima institucional son cuatro, los que al ser aplicados en forma conjunta producen los resultados más positivos. Pero cuando uno o varios de ellos están ausentes los resultados son negativos. Y peor aun cuando ninguno está presente, los resultados son los peores. Esto sucede cuando las directrices institucionales han sido adaptadas desde otras realidades totalmente ajenas a las propias. Es pertinente entonces prestar atención a cada uno de estos factores y analizar cómo lo estamos planteando en nuestras instituciones educativas, recordando que al fusionar el conjunto de estos factores se puede alcanzar un mejor desempeño (p.14).
Las instituciones educativas tienen que trabajar en forma conjunta, promoviendo un ambiente favorable y de compañerismo, el mismo que se va ir fortaleciendo con las buenas relaciones que se van presentando y en la medida en que se vuelve más complejo. De esta forma tendremos un buen clima en nuestra institución educativa.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.
1.   Alvarado, O. (2003). Gerencia y Marketing Educativo. Lima: Udegraf S.A.
2.   Alves, J. (2000). Liderazgo y clima organizacional. Revista de Psicología del Deporte. 1-2 (9). pp. 123-133. Recuperado de:http://www.buenastareas. com/ ensayos /clima-Organizacional. 113112.html
3.   Chiavenato, I. (2009). Comportamiento organizacional. Bogotá: Mac Graw Hill. Interamericana, S.A.
4.   Farjat, L. (1998) Gestión Educativa Institucional. Buenos Aires: Italgraf
5.   Martín Bris, M. (1999). Clima de Trabajo y Organizaciones que Aprenden. (2ª Edic.) España-Madrid. Recuperado de www.uab.cat/ pub/educar/ 0211819Xn27 p103.pdf
6.   Piero J. M. (2004), Cultura y cambio organizacional en Revista de Psicología año III, Nº 04, Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, Perú. Pintado, E. (2007.) Comportamiento Organizacional. Lima: Arco nde S. R. L
7.   Robbins, S. (1994). Comportamiento Organizacional. México: Editorial Prentice Hall
8.   Sandoval, C. (2004). Concepto y Dimensiones del Clima Organizacional. Hitos de Ciencias Económico Administrativas. 27. p. 33-40.
9.   Silva, Z. (2011). El rol del docente en el clima Institucional en los aprendizajes en el colegio Sara Serrano de Maridueña del Cantón Huaquillas de la provincia del oro. Recuperado de www. uasb.edu.ec/Indel/10644/2868.

10.Viñas, J. (2004) Conflictos en los Centros Educativos. España: Editorial GRAO

jueves, 16 de marzo de 2017

ECO-SISTEMAS ESCOLARES Y CLIMA ESCOLAR

CLIMA ESCOLAR

Ketty Herrera Mendoza
Reinaldo Rico Ballesteros



RESUMEN


Herrera, K., Rico, R., & Cortés, O. (2014). El clima escolar como elemento fundamental de la convivencia en la escuela. Escenarios, 12(2), 7-18. Agosto 20 2014


El desarrollo de la variable “Clima escolar” tiene como antecedente el concepto de “Clima Organizacional”, que desde la psicología social, toma elementos de la teoría general de sistemas en su afán por comprender el comportamiento de los individuos en los escenarios laborales y se extiende al estudio de otro tipo de fenómenos sociales desde una concepción integradora (Rodríguez, 2004). Específicamente, para la definición de “Clima escolar” confluyen diversas teorías psicosociales, relacionadas con la interacción entre necesidades y motivaciones de las personas con los factores de tipo social. Tales teorías tienen sus inicios en los postulados de Kurt Lewin (1890 – 1947) analizados a partir de Lacouture (1996), basados en el modelo interaccionista, y que posteriormente se expandieron en Estados Unidos, con los aportes de Murray (Cornejo y Redondo, 2001).

En este sentido, el clima escolar será definido teniendo en cuenta las percepciones de los miembros del entorno educativo en cuanto a las relaciones interpersonales establecidas entre ellos. Dicho en otros términos, el clima escolar hace referencia a los procesos de interacción que se generan entre diversos actores en un contexto y momento determinado, en el que se presenta un intercambio de estímulos, de respuestas, de compartir las diferencias o consentir las mismas de acuerdo a su nivel social y estado psicológico. De acuerdo con Arón y Milicic (1999), los climas escolares pueden clasificarse en climas nutritivos y tóxicos.

Los climas nutritivos, ofrecen a las personas la sensación de motivación a participar en todas las actividades que se establecen en la escuela, poseen disposición y entusiasmo por aprender y en general aquellas actividades en donde se generan procesos de interacción que favorecen una convivencia positiva. En los climas escolares positivos existe interés por el aprendizaje continuo a nivel académico y social, hay respeto entre los profesores y alumnos, confianza, preocupación por las necesidades de los miembros de la institución, posibilidad de cambio y desarrollo, alta moral, cohesión entre todos y posibilidad de que todos puedan involucrarse en las decisiones de la escuela, mediante el aporte de sus ideas. Asimismo, el clima escolar nutritivo permite un ambiente físico adecuado para las actividades escolares cotidianas, reconocimiento y valoración de críticas y castigos y realización de actividades divertidas, entretenidas y variadas, lo cual genera condiciones que garantizan el mejoramiento de habilidades tanto académicas como sociales en los miembros de la comunidad educativa (Arón y Milicic, 1999).
Por el contrario, los climas tóxicos, se caracterizan por evidenciar una convivencia negativa, interacciones que se derivan en conflictos no favorables para los procesos de enseñanza-aprendizaje ni de interacción entre los miembros de la comunidad educativa. Específicamente, los ambientes negativos obstaculizan el desarrollo de los estudiantes puesto que generan en ellos irritación, estrés, falta de interés y motivación por desarrollar habilidades académicas y sociales, sensación de agotamiento físico y desesperanza; mientras que en los docentes ocasiona un desviamiento de la atención, motivación y compromiso para contribuir a mejorar la visión de futuro de la escuela. Adicionalmente, el clima tóxico puede conducir a que los estudiantes manifiesten apatía por asistir a la escuela y participar en las actividades realizadas en ella, percepción ampliada en los aspectos negativos e interacciones que inevitablemente, en la mayoría de los casos terminan en conflictos (Arón y Milicic, 1999; Ascorra, Arias y Graff, 2003).

El contexto o perímetro donde se encuentran las instituciones educativas se mueven en la cotidianidad del consumo de alcohol, altas tasas de desempleo, la delincuencia, la recurrencia de la drogadicción, la emergencia del microtráfico que se refleja al interior del centro por medio del hurto como forma de subsistencia, y la organización de pandillas juveniles como formas de visibilizar “poder” ante sus pares y al mismo centro de formación; sin desconocer una variable que arroja el observatorio, como es la desnutrición que se asocia a la línea de pobreza, como factor de escalada en el conflicto escolar. Estos resultados se articula  funcionalmente con los aportes de García-Pujadas, Pérez-Almaguer, y Hernández-Batista, R. (2013) en su estudio sobre los factores asociados con la convivencia escolar en el nivel secundario y en particular frente al rol de los adolescentes y sus modelos de interacción social escolar.

En ese orden de ideas, puede apreciarse que al interior de las escuelas existen algunos lugares donde se desarrolla el conflicto escolar: el salón de clases, para posteriormente, señalar que también se registra este fenómeno en las afueras del colegio. Lo anterior supone en primera instancia que algunos hechos de disrupción sean catalogados como manifestación del conflicto escolar en el caso del aula, y en segunda instancia, la elaboración de mutuos acuerdos para el desarrollo de la manifestación de la violencia por fuera del colegio ante las disposiciones disciplinarias que este hecho podría generar. Obsérvese que este planteamiento, aplica para los escenarios deportivos. Igualmente, llama la atención que las redes sociales son también infraestructura para el desarrollo de los conflictos escolares; sin embargo, esta en los dos años ha mantenido su tendencia baja.
Es decir, la web sigue utilizándose como instancia para el conflicto, mediando a través de esta los apodos y la  burlas. Es de considerar que dichas manifestaciones de conflicto e incluso violencia entre pares escolares se generan según el objeto y alcance de la investigación en estudiantes que están entre 13 a 15 años, incluso se observa que hay un incremento de conflictos entre pares de 16 a 18 años.

De lo anterior se desprende que el primer grupo absorbe el conjunto de estereotipos que la sociedad en su generalidad expone, máxime en estos dos últimos años, cuando en los medios masivos de comunicación se hace apología al delito, al uso de las acciones violentas para darle solución a un problema, las manifestaciones de ofensas verbales entre mandatarios, la polarización de la misma sociedad, entre otras. Estos hallazgos se relacionan con los aportes de García & Cubo (2009  quienes formulan un plan acciones estratégicas para el mejoramiento del clima escolar.
En dichas interacciones conducentes al conflicto escolar, se identifica el rol de los actores: víctima, victimario y observadores; de donde se aprecia un aumento de los victimarios en detrimento de sus víctimas y un grupo significativos de observadores que se masifican cuando a la víctima se le acosa. Esta última en una asimetría de poder sufre física y psicológicamente por el cúmulo de agresiones recibidas.
En este sentido Kröyer, Muñoz & Ansorena (2012) recomiendan el desarrollo de modelos normativos ajustados al contexto escolar que permitan generar un espacio prosocial y constructivo más que restrictivo.
En términos generales, el análisis de los datos de la presente investigación permite continuar investigando acerca del fenómeno del “Clima escolar” y su repercusión en la convivencia, puesto que a pesar de la buena percepción que poseen los estudiantes, directivos y docentes, en la práctica académica aún se observan manifestaciones de agresión, matoneo, bullying, ciberbullying, fracaso y deserción escolar, que reflejan un incremento en los titulares de la prensa y en la estadística de casos reportados. Estos últimos aspectos relacionados con el matoneo han sido ampliamente analizados por Hoyos (2005) entre otros.
Finalmente y en consistencia con los estudios de Rodríguez & Vaca (2010), surge la propuesta de desarrollar procesos comunitarios permanentes de promoción de la convivencia escolar, que a su vez permitan el monitoreo y seguimiento continuo de los procesos que se adelantan en el Observatorio de Convivencia Escolar.



Referencias
1.    Arón, A. & Milicic, N. (1999). Clima social escolar y desarrollo personal: Un programa de mejoramiento. Editorial Andrés Bello: Santiago de Chile.
2.    Arón, A.M. & Milicic, N. (2000). Climas Sociales Tóxicos y Climas Nutritivos para el Desarrollo Personal en el Contexto Escolar. Revista Psykhé, 9 (1), 117-124.
3.    Ascorra, A., Arias, H. & Graff, C. (2003). La escuela como contexto de contención social y afectiva.
4.    Revista Enfoques Educacionales, 5 (1), 117-123. Berkowitz, L. (1996). Agresión. Causas, consecuencias y control. Bilbao: DDB.
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8.    Chaux, E. (2012). Educación, convivencia y agresión escolar. Bogotá: Ediciones Uniandes. Taurus, Santillana.
9.    Cornejo, R y Redondo, J. (2001). El clima escolar percibido por los alumnos de enseñanza media. Una investigación en algunos liceos de la región metropolitana. Última Década, 15, 11-52.
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31. Primer reporte de los resultados del Segundo Estudio Regional comparativo y Explicativo, Santiago de Chile, Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe.

LA FAMOSA CARTA DEL MAYO ZAMBADA

  MACROSCOPIO   Edgard González Suárez 24 de febrero de 2025   LA FAMOSA CARTA DEL “MAYO” ZAMBADA EL pasado 21 de febrero, suscr...